|
La Orden de los Caballeros Pobres de Cristo, o Caballeros Templarios
-denominados así por ocupar lo que fueran los establos del Templo
del Rey Salomón, en Jerusalén-, fue fundada por varios
caballeros Cristianos de diversos orígenes y fortunas unos 20
años después de la conquista de Jerusalén, en el
1099 D.C. Nuestro objetivo principal era luchar contra los Otomanos
para hacer seguro el tránsito por los caminos de aquellos peregrinos
que, desde Europa, viajaban a Palestina a visitar la tumba de Cristo.
Pocos años más tarde, la Orden de los Caballeros Templarios
escogió la protección de San Bernardo como patrón
y decidió vivir en la más estricta austeridad, ofreciendo
nuestras vidas y bienes a la Orden para gloria de Dios y la defensa
del Santo Sepulcro. Lejos de amilanar a los jóvenes caballeros
europeos, esta restrictiva forma de vida atrajo cada vez más
a muchos nobles del continente que deseaban servir a su Dios y llevar
la túnica blanca con la cruz roja hasta la muerte. Pasado poco
tiempo, el poder económico de la orden fue tal que llegamos a
poseer no sólo tierras y fortalezas, sino ciudades enteras desde
Oriente a Occidente. Además, gracias a un privilegio papal, la
Orden pudo subir los impuestos y recaudarlos para sus propias arcas,
comerciando además con los productos de sus tierras. Con todo
esto, la riqueza de la Orden alcanzó límites insospechados.
Pronto todas las transacciones entre Palestina y Europa estuvieron en
manos de los Templarios. Sin embargo, cuando el Reino de Palestina cayó,
la Orden, así como todos los Cristianos, tuvieron que abandonar
Tierra Santa para volver a Europa. Los Templarios se asentaron en Francia,
lugar donde nació la Orden..
Requerimientos:
|