- El Patriciero -
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Campañas Patrician III.
El mercader errante o barco fantasma.
La partida comienza en Lubeck con un capital inicial compuesto por una goleta, una oficina comercial (en Lubeck) y algo de dinero (30.000 monedas).
En una carta nuestro padre nos desea una pronta consecución del estatus de maestro mercader. También nos señala en otra carta la preocupación de mamá ante nuestra nueva carrera comercial y nos advierte sobre el “Mercader Errante”. Así que en principio se trata de ir prosperando como ya todos conocemos, comprando barato y vendiendo caro.
A medida que el negocio crece lo hacen también las desgracias, en una carta más, papá nos dice que no olvidemos al pueblo llano y que trabajemos por él, además nos deja caer que nuestra madre empeora y que ha mandado traer un médico desde Florencia. Cuando alcanzamos el rango de Maestro Mercader mamá se nos va y papá nos advierte que esa pérdida no le ha sentado precisamente bien. No ha pasado ni una semana cuando papi nos vuelve a escribir, por lo que se ve se le ha ido la pinza del todo, nos deja 50.000 monedas y una promesa, cuando lleguemos a Notable nos confiará un secreto que guarda desde hace años. En esta misma carta hay una post data del abnegado servidor Karl que confirma que al viejo se le ha ido la cabeza. Las siguientes noticias de casa vuelven a llegar de la mano del Karl, papá ya sólo quiere ver al cura y a nosotros, eso si, quiere vernos con el estatus de Notable. Y como habréis adivinado, es llegar a Notable y el viejo se va al otro barrio. Karl, que no tiene precio como sirviente, nos comunica al poco que el entierro ha sido la leche, y lo que es más importante, que el secreto de papá tiene que ver con el Mercader Errante, además nos deja caer que tenía un socio que igual sabe algo, que ya nos escribirá con lo que vaya averiguando. Debido a la muerte de papá nos llega una nota de pésame de un buen amigo de éste, el Patricio H. Vanderdeeken de Bremen, el cual dice que no dudemos en ir a verle si necesitamos algo (pero no os esforcéis en ir a Bremen a verle porque el tipo no aparece, lo digo por experiencia).
Karl, que se gana su sueldo de largo, nos vuelve a escribir indicando el hallazgo de unos documentos en los cuales habla de un socio de papá llamado Jakob Blank, también conocido como “El timonel”, y que llegó a ser consejero de Riga. Rumbo a Riga, allí en una carta confidencial nos sugieren olvidar el tema de Jakob pues nadie nos va a contar nada, es un asunto confidencial de la Liga y se refiere a un periodo turbio de la ciudad. La única forma de acceder a la información es a través de un consejero con el suficiente prestigio en la ciudad de Riga. Yo pensé en primer lugar en untar a alguien en los baños de Riga o pedir ayuda a Vanderdeeken, el de Bremen, pero lo mejor es llegar nosotros a consejeros de Lubeck.
Llegado a consejero en Lubeck nos escriben de Riga; Jakob Blank fue desterrado de allí quince años atrás por poner en peligro la ciudad y por otros tantos delitos, el último domicilio que se le conoce es Edimburgo. Al día siguiente de esta información nos llega una nota de Vanderdeeken aconsejándonos dejar tranquilo el asunto. No haciendo ni caso a éste último ponemos rumbo a Edimburgo, y al llegar un tal X, del gremio de los que no tienen tanto dinero, nos señala que si queremos información tenemos que hacernos dignos de ella tratando con la gente adecuada. ¿Quién es esa gente? Pues principalmente los ladrones, que son los que firman siempre con una X, a los ladrones yo los encontré normalmente en Londres, Rostock, Edimburgo, Bremen, Riga y Stettin, lo cual no significa que en otros lugares no haya. Después de gastarnos un pastón en ladrones y en pagar multas cuando nos pillan, nuestra reputación se va al traste y nos conocen en los bajos fondos, pero al menos nos dicen donde se esconde Jakob, en Londres.
Reunidos con el socio de papá, éste nos echa la charla sobre su triste pasado y bla bla bla, y nos dice que antes de soltar prenda sobre el Mercader Errante quiere ir a la tumba de su viejo amigo en Lubeck, así que le montamos en un barco y rumbo a casa.
Al llegar a Lubeck empieza el espectáculo, debido a un antiguo documento referente al patrimonio de nuestro padre, el Patricio Vanderdeeken se queda con casi todo lo nuestro, dinero y propiedades. Encima nos vuelve a escribir el simpático de Vanderdeeken y, dándoselas de indulgente nos deja la oficina de Lubeck, una carabela, una goleta y en mi caso las casas de alquiler. Yo aparte saqué algo de pasta con préstamos que había concedido antes de esta debacle, vendiendo algunas armas de barco que tenía, retirando fondos del ayuntamiento antes de unas elecciones que dada mi reputación no iba a volver a ganar. Y con eso, vuelta a empezar, comprar barato y vender caro de ciudad en ciudad hasta volver a hacer pasta.
Volviendo a Jakob, el pobre ya medio senil, nos pide que le llevemos de vuelta a Londres y que allí nos contará lo que sea menester. Llegados a la ciudad del Támesis el tipo empieza a largar pero por capítulos, ya que el sólo recuerdo del dichoso barco le da canguelo. Según parece en un viaje papá y Jakob se toparon con el errante, se escondieron mientras un espectro abordaba el barco de ambos y a la que pudieron salieron por patas dejando barco y mercancías en manos del fantasma. Días después preguntaron en los puertos pero nadie sabía nada de su barco y pasado un tiempo cobraron una indemnización del seguro al dar por hecho que la nave se había hundido en el océano. El caso es que ni papá ni el colega se perdonaron el hecho de abandonar el barco. Lo siguiente que nos viene a decir es que puede hacernos un mapa para localizar al errante pero antes debemos reunir una gran flota de guerra ya que Jakob no quiere que más vidas de marinero pesen sobre su alma. Mientras se nos cuenta todo esto, en Londres se desata la peste y la hambruna y el descerebrado de Jakob piensa que es la maldición del errante con lo que se le quitan las ganas de contar más cosas. Independientemente de si el viejo tiene o no razón, Vanderdeeken nos apunta el siguiente paso a seguir en una carta, nos dice que la prosperidad de Londres es cosa del pasado y que ni siquiera nosotros seremos capaces de devolvérsela. Así que dicho y hecho, pongo oficina Downing Street, ingreso en el gremio londinense de la Balanza Romana y a sacar la ciudad de la ruina, hay que abastecerla, dotarla de infraestructuras etc. etc. Cuando la ciudad comienza a ser lo que era, con una buena población (más de 3500 habitantes), necesidades cubiertas, todo asfaltado, pozos al 100%, hospital, universidad, casa de la moneda, iglesia ampliada… Jakob decide darnos las gracias por ello, y además nos da un mapa con la localización del mercader errante. Así que envío el mejor barco al punto del mapa y al llegar no hay más que un viejo galeón con los cofres vacíos que mi tripulación decide hundir. Jakob nos vuelve a escribir diciendo que se ha enterado de la noticia, y que el no haber encontrado a nadie dentro del barco supone que la maldición se ha roto. También dice haber oído un rumor que apunta nuestra intención de presentarnos a la alcaldía de Bremen para darle una lección a Vanderdeeken, desde Lubeck también nos escribe el abnegado Karl animándonos a la carrera política en Bremen. Como no podía ser de otra forma tras una alegría, una pena. A los pocos días de esto se muere Jakob dejándonos un buen pellizco de 500.000 monedas.
Siguiente paso, oficina comercial y traslado a Bremen y a por la alcaldía. A base de suministrar todo tipo de mercancías, dotar de infraestructuras, donar y ampliar la iglesia las veces que haga falta etc. etc. llegamos a ser alcaldes de Bremen. Entonces correos nos da una carta que llegó hace tiempo para nosotros, en la misma, el difunto Jakob nos dice que… bueno lo que nos dice no es vital para la partida y es una pequeña sorpresa que es mejor que descubráis vosotros. Y la última de todas las informaciones que nos dan viene firmada por Vanderdeeken al cual no le ha sentado demasiado bien nuestro reciente cargo público.
Y con esto finaliza la misión, eso es todo, disfrutad con el mercader errante.